Redes sociales para negocio local: cien vecinos valen más que diez mil seguidores
"Es que las redes no me funcionan."
Lo escuchamos cada semana, casi siempre de negocios que van bien. Y casi siempre significa lo mismo: publican, no pasa nada, y concluyen que aquello no es para ellos.
Normalmente el problema no son las redes. Es que están midiendo la partida equivocada.
¿Para qué sirven las redes sociales en un negocio local?
Para que te conozca la gente que ya te tiene cerca. En un negocio de barrio, las redes no son un canal de ventas: son el escaparate que funciona cuando el escaparate real está cerrado o la gente pasa por otra calle.
Un e-commerce necesita volumen: vende a cualquiera, en cualquier sitio. Una carnicería, una churrería, un taller o una academia no. Su cliente vive a diez minutos andando. Y eso lo cambia todo.
Cien seguidores de tu pueblo valen más que diez mil repartidos por España. Esos cien pueden entrar por la puerta mañana. Los otros diez mil no van a coger un tren para comprarte.
¿Cuántos seguidores hacen falta para que sirvan?
Muchos menos de los que crees, siempre que sean los correctos.
Hemos llevado desde cero las redes de una carnicería de pueblo. No hay millones de seguidores ni los va a haber. Y sin embargo el dueño nos cuenta que le están llegando clientes nuevos: vecinos que vivían allí y no sabían que existía, y gente de los alrededores que ahora se acerca a propósito.
Ese es el listón real. No "cuánta gente me sigue", sino "cuánta gente que puede comprarme sabe ahora que existo".
¿Qué se publica cuando no eres una marca con presupuesto?
¿Hace falta producción y equipo de vídeo?
No. Hace falta constancia y que se vea lo que hay. El móvil da de sobra.
Lo que funciona en negocio local es aburridamente concreto:
- El producto, de cerca y bien iluminado. Lo que se ve es lo que se desea.
- El sitio, para que quien no ha entrado nunca sepa qué se va a encontrar.
- Las personas. La cara de quien atiende es media venta en un negocio de barrio.
- El día a día: el horno a las seis de la mañana, la reposición, la temporada.
- Lo que resuelve dudas: horarios, si hay aparcamiento, si se puede encargar por teléfono.
¿Hay que salir en cámara?
Ayuda mucho, pero no es obligatorio. Si te da corte, se cuenta el negocio desde el producto y el local. Lo que no se puede es no contar nada y esperar que la gente adivine.
¿Cuántas veces hay que publicar?
Menos de lo que dicen y más a menudo de lo que sueles. Dos publicaciones a la semana sostenidas durante un año hacen más que treinta en marzo y silencio hasta septiembre.
El enemigo real no es el algoritmo. Es la semana en blanco.
¿Y responder a los mensajes?
Esta es la parte que casi todo el mundo se salta y la que más dinero deja sobre la mesa.
En negocio local, la mayoría de mensajes son preguntas de compra: si tenéis tal cosa, a qué hora cerráis, si hacéis encargos. Una respuesta a las tres horas es una venta perdida, porque quien pregunta ya ha ido a otro sitio.
Si no puedes estar pendiente, díselo a la gente: pon el teléfono visible y el horario en el perfil. Es más honesto y funciona mejor que fingir que atiendes al momento.
¿Qué se mide entonces, si no son los seguidores?
Lo que puedas notar en la caja o en la agenda:
| Métrica de vanidad | Métrica que importa |
|---|---|
| Seguidores totales | Seguidores de tu zona |
| "Me gusta" | Mensajes preguntando por producto o precio |
| Alcance | Clics al teléfono o a cómo llegar |
| Publicaciones al mes | Semanas seguidas sin dejar de publicar |
| Ser viral | Que un cliente nuevo diga "os vi en Instagram" |
La última no sale en ningún panel de métricas y es la más valiosa. Pregúntalo en el mostrador.
¿Y la ficha de Google? ¿No es más importante?
Para un negocio local, casi siempre sí. Si tienes que elegir por dónde empezar, empieza por la ficha de Google Business: fotos actualizadas, horario correcto y reseñas. Es donde te busca quien ya tiene intención de comprar.
Las redes vienen después, y hacen algo que la ficha no hace: te descubren personas que no te estaban buscando.
En resumen
Las redes de un negocio local no van de crecer. Van de que la gente de al lado sepa que estás ahí y de que, cuando pregunten algo, alguien conteste.
Si lo llevas tú y puedes ser constante, adelante. Si llevas cuatro meses sin publicar porque el negocio te come, delega o cierra los perfiles: unas redes abandonadas dicen algo peor de ti que no tenerlas.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas veces hay que publicar a la semana?
Dos publicaciones sostenidas durante un año hacen más que treinta en un mes y luego silencio. La constancia importa más que la cantidad.
¿Hace falta salir en cámara?
Ayuda mucho, sobre todo en negocio de barrio, pero no es obligatorio. Se puede contar un negocio desde el producto y el local si no te sientes cómodo delante del móvil.
¿Qué mido si no son los seguidores?
Los mensajes preguntando por producto o precio, los clics al teléfono, las semanas seguidas publicando y, sobre todo, cuánta gente dice en el mostrador que te vio en redes.